Todos los años pasa lo mismo. En julio nadie pregunta por la calefacción, y a partir de la segunda semana de septiembre es la primera pregunta de cada visita. Tiene sentido: es justo el momento en que una obra se puede planificar con calma para tenerla lista antes de que aprieten las heladas de enero.
El problema es que la mayoría de la gente empieza por el final. Llega con el sistema ya elegido —»quiero aerotermia», «quiero suelo radiante»— y lo que decide si eso va a funcionar o no es otra cosa completamente distinta.
Antes del sistema, la envolvente
Un sistema de calefacción no calienta una casa: compensa el calor que la casa pierde. Si la casa pierde mucho, hará falta un equipo más grande, funcionará más horas y la factura será mayor, sea cual sea la tecnología.
En una vivienda tradicional de Cáceres sin intervenir —muro de mampostería o ladrillo macizo sin cámara, ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico, cubierta sin aislar— las pérdidas se reparten aproximadamente así:
- Cubierta: entre un 25 y un 30 %. El calor sube. Si el forjado de la última planta no está aislado, se va por ahí.
- Muros: entre un 25 y un 35 %. Mucho, pero es la intervención más cara de corregir.
- Ventanas: entre un 20 y un 25 %. Poca superficie, pero es el punto más débil por metro cuadrado.
- Ventilación e infiltraciones: el resto. Rendijas, cajones de persiana y chimeneas abiertas.
De ahí sale la regla práctica que damos siempre: si en la misma obra vas a tocar cubierta o ventanas, hazlo antes de dimensionar la calefacción. No solo porque el equipo saldrá más pequeño y más barato; es que un sistema calculado para una casa sin aislar, instalado en una casa que después se aísla, funciona mal —cicla, se para y arranca constantemente, y se estropea antes.
Aislar la cubierta cuando ya está abierta por otra obra es, con diferencia, el euro mejor invertido de una reforma. Lo desarrollamos en aislamiento térmico de viviendas: SATE y otras soluciones.
Las cuatro opciones que se plantean de verdad en Cáceres
Dejando fuera las estufas sueltas, en una reforma se acaba eligiendo entre estas cuatro. Los precios son órdenes de magnitud para vivienda de 100–120 m² en Cáceres y comarca, año 2026, materiales y mano de obra, IVA aparte.
1. Caldera de gas o gasóleo con radiadores — 4.500 a 8.000 €
Lo conocido. Caldera de condensación, circuito de tubo, radiadores de aluminio. Ventaja real: es la instalación más barata de poner y la que menos depende de que la casa esté bien aislada, porque trabaja a alta temperatura (60–70 °C) y «gana por fuerza bruta».
Lo que hay que mirar: en buena parte de la provincia no hay gas natural canalizado, así que la comparación real es contra gasóleo o propano, con depósito, y eso cambia las cuentas de explotación. Y a partir de aquí, cada revisión normativa aprieta un poco más a los equipos de combustión: es una instalación con recorrido, pero no con recorrido largo.
2. Aerotermia con radiadores de baja temperatura — 9.000 a 15.000 €
Una bomba de calor aire-agua que da calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con el mismo equipo. Es lo que más se está instalando y, en el clima de Cáceres, es donde mejor encaja: inviernos fríos pero sin extremos prolongados, y veranos duros en los que aprovechas el mismo aparato para refrescar.
La condición que casi nadie cuenta: la aerotermia rinde bien cuando trabaja a baja temperatura (35–45 °C). Con los radiadores antiguos, dimensionados para 70 °C, el equipo se ve obligado a subir de temperatura y el ahorro se evapora. O se cambian los radiadores por otros de mayor superficie, o se combina con suelo radiante. Presupuestar aerotermia y conservar los radiadores viejos «para ahorrar» es la forma más habitual de quedarse con una instalación cara que no calienta.
3. Suelo radiante — 60 a 95 €/m² solo la superficie, más el equipo
El confort más alto de los cuatro, sin discusión: temperatura uniforme, sin aparatos a la vista, sin corrientes. Combina de forma natural con aerotermia porque ambos trabajan a baja temperatura.
Lo que condiciona: sube la cota del suelo entre 6 y 10 cm con el mortero. En obra nueva o en un vaciado completo no es problema. En una casa antigua con techos justos, con escalones ya existentes o con carpintería de madera que no se quiere tocar, puede serlo. Y es inercia térmica: tarda horas en calentar y horas en enfriar. Para una vivienda habitada a diario es una virtud; para una casa de fin de semana, un inconveniente.
4. Bomba de calor por conductos o splits — 4.000 a 9.000 €
Aire-aire. La opción más barata que además refrigera. Encaja bien en pisos y en viviendas de uso intermitente, porque calienta rápido. Encaja mal en casas de techos altos y volumen grande —el aire caliente se queda arriba— y no resuelve el agua caliente, que hay que producir aparte.
Cómo se elige de verdad
Sin ver la casa nadie puede decidir por ti, pero estos cuatro criterios resuelven la mayoría de los casos:
¿Se va a aislar la casa en esta obra? Si sí, la puerta a aerotermia y suelo radiante se abre. Si no se va a tocar la envolvente, un sistema de baja temperatura va a decepcionar y probablemente convenga radiadores.
¿Cuántas horas al día se vive? Uso continuo favorece la inercia del suelo radiante. Uso intermitente o de fin de semana favorece los sistemas de respuesta rápida.
¿Hace falta refrigerar? En Cáceres, casi siempre. Un sistema que sirve para las dos estaciones amortiza mejor que dos instalaciones separadas.
¿Cuánta altura libre hay? Si medir el techo da menos de 2,50 m en la planta que se va a reformar, el suelo radiante entra en discusión seria.
Los errores que se repiten
- Dimensionar por metros cuadrados. «100 metros, tantos kilovatios.» Dos casas de la misma superficie pueden tener demandas que se diferencien en más del doble según orientación, aislamiento y huecos. El cálculo de cargas térmicas cuesta poco y evita comprar de más o de menos.
- No revisar la instalación eléctrica. Una aerotermia necesita su potencia contratada y su línea. En casas con instalación antigua, esto aparece a mitad de obra y desmonta el presupuesto — es una de las razones por las que conviene mirarla antes: renovar la instalación eléctrica de tu vivienda.
- Dejar la unidad exterior donde estorbe. Ruido en dormitorios, patio de vecinos, fachada protegida en casco histórico. Se decide en plano, no el día del montaje.
- Comparar presupuestos con alcances distintos. Uno incluye radiadores y otro no; uno incluye el vaciado del suelo y otro lo da por hecho. Sobre cómo leer esto tenemos una guía entera: cómo leer un presupuesto de reforma.
- Olvidar las ventanas. Cambiar carpintería suele bajar la demanda lo suficiente como para que el equipo baje un escalón de potencia. Lo vemos en ventanas y cerramientos: PVC, aluminio o madera.
El orden que evita sorpresas
- Definir qué se va a tocar de la envolvente en esta obra: cubierta, ventanas, muros.
- Calcular la demanda con ese escenario, no con el actual.
- Elegir el sistema con el número delante.
- Comprobar potencia eléctrica, ubicación de la unidad exterior y evacuación de condensados antes de firmar.
- Y coordinar los gremios: el suelo radiante condiciona a la solería, la aerotermia condiciona al electricista, y los dos condicionan al albañil. Un sistema bien elegido y mal secuenciado acaba en tabiques picados dos veces.
Ese último punto es el que más dinero se lleva en silencio y el que no aparece en ningún presupuesto. Si quieres ver quién controla que ese orden se cumpla en obra, está explicado aquí: gestión integral de obra.
En resumen
La pregunta «¿qué calefacción pongo?» casi nunca se responde sola. Se responde después de decidir qué se va a aislar, cuánto se va a vivir la casa y si hace falta refrigerar. Con la envolvente arreglada, la aerotermia es hoy la opción más razonable en Cáceres. Sin tocar la envolvente, los radiadores siguen siendo la respuesta honesta, aunque suene menos moderna.
Y hay margen: si la obra se plantea ahora, en septiembre, da tiempo a hacerla bien antes del frío. En diciembre ya solo da tiempo a hacerla deprisa.
En VCB Obras planteamos la calefacción dentro de la reforma, no como un añadido al final. Si estás dándole vueltas a la tuya, cuéntanos tu caso desde el formulario y te decimos por dónde empezaría la obra.